En búsqueda de la felicidad

La sociedad está descubriendo que la priorización del crecimiento económico va en detrimento de las condiciones sociales y del ambiente. Si bien los índices económicos son relevantes para evaluar el crecimiento de un país, no logran medir el bienestar de sus ciudadanos. Estudios globales han logrado comprobar que lo que realmente importa a las personas son las relaciones sociales, la salud, su estado emocional o cómo pasan su tiempo libre. Pareciera, que al final del día, la meta es la misma: ser felices nosotros y quienes nos rodean.

 

Andar en bicicleta, caminar en la naturaleza, pasear a mi mascota, sentir el viento o el abrazo de mis hijos… ¿Qué es la felicidad? Definirlo no es simple, ni igual para cada uno. Según el psicólogo danés Meik Wiking, fundador del Happiness Research Institute (HRI), la pregunta correcta es ¿cómo se siente con su vida? Para él, los países nórdicos han sabido convertir la riqueza en bienestar con atención médica universal, educación universitaria gratuita, igualdad de oportunidades (en términos relativos) para hombres y mujeres, entre otros. Estos países han invertido en la calidad de vida que produce un alto rendimiento en la felicidad personal. (Fuente: “The psychology behind happiness. www.researchfeatures.com)

 

Por su parte, el Reino de Bután, en el sur de Asia, uno de los países más pequeños y con menos población del planeta, considera la Felicidad Interna/Nacional Bruta (FIB o FNB) un indicador más importante que el Producto Interno Bruto (PIB). El FNB se basa en la premisa que el verdadero desarrollo de la sociedad humana se encuentra en la complementación y refuerzo mutuo del desarrollo material y espiritual.

The Centre for Bhutan Studies señala que “la felicidad es en sí misma multidimensional, medida no solo por el bienestar subjetivo, ni enfocada estrechamente en la felicidad que comienza y termina en uno mismo y se preocupa por uno mismo. La búsqueda de la felicidad es colectiva, aunque puede experimentarse de manera profundamente personal. Diferentes personas pueden ser felices a pesar de sus circunstancias dispares”. (Fuente: www.grossnationalhappiness.com)

 

Precisamente, gracias a la iniciativa de esta nación, desde el 2013, cada 20 de marzo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) celebra el Día Internacional de la Felicidad, con la intención de reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno.

 

Aunque aún tenemos mucho por mejorar, Costa Rica lidera rankings mundiales en la materia. En el 2016, ocupamos la primera posición en el Índice del Planeta Feliz, el cual mide el bienestar sostenible: qué tan bien lo están haciendo las naciones para lograr vidas largas, felices y sostenibles. También, según el Informe Mundial de la Felicidad 2018, Costa Rica es el país “más feliz” de Latinoamérica. A nivel global, nos ubicamos en el puesto 13 entre 156 naciones, en gran parte por esa esencia tica que nos define y enorgullece: un país sin ejército, con acceso universal a la atención médica y a la educación primaria y secundaria, entre otros.

 

Por eso, cada 20 de marzo y ojalá todos los días, propóngase la meta de revisar qué aspectos no lo hacen feliz y cómo puede cambiarlos para mejorar su calidad de vida. El impacto podría ser más grande de lo que percibimos y juntos, contribuir a crear una mejor sociedad.