Ciudades más verdes, saludables y felices

La ecologista keniana Wangari Maathai premio Nobel de la Paz, afirmó “cuando plantamos árboles, plantamos las semillas de la paz y la esperanza“. Los árboles merecen nuestro respeto porque son el hogar de numerosas especies silvestres y ayudan a mitigar el cambio climático. Merecen nuestro respeto porque son seres vivos.

El 21 de marzo se celebró el Día Internacional de los Bosques, para generar conciencia sobre su importancia, bajo el lema “¡Vivamos en ciudades más verdes, saludables y felices!”. Se estima que para el año 2050, 6000 millones de personas o hasta el 70% de la población mundial vivirán en ciudades, pero una creciente urbanización no tiene necesariamente que llevarnos a ciudades contaminadas.

Los bosques purifican el aire. Las copas de los árboles regulan la temperatura y así, se ahorra entre 20% y 50% de la energía para calefacción. Las áreas boscosas son barreras naturales contra el ruido y el polvo, protegen cuencas hidrográficas, contribuyen al suministro de agua dulce, así como previenen las inundaciones y la erosión de los suelos. Y, por si fuera poco, generan fuentes de empleo, de la mano del turismo sostenible y planificado.

No es sólo el placer de contemplar la belleza escénica de un bosque, sus beneficios nos sorprenden. Japón, desde los años 80´s, promueve los “baños de bosque” o “shinrin-yoku”, como parte de un estilo de vida más saludable. De acuerdo a numerosos estudios científicos, la conexión con la naturaleza crea una sensación general de bienestar. Reduce la frecuencia cardíaca y la presión arterial, reduce el estrés y aumenta el funcionamiento del sistema inmunológico. Dichosamente el senderismo es una práctica accesible para muchas personas.

Semillas de paz y esperanza, ¡sin duda! Sembrar un árbol es eso y más; y en Santa Ana Country Club celebramos esa visión. Por eso, en el 2017, iniciamos el programa de reforestación CEIBA, que plantará más de 600 árboles de especies nativas en el club. Se están rehabilitando siete hectáreas de las ocho que conforman el proyecto, el único club que incluye criterios de sostenibilidad desde su diseño y edificación. Aún en pequeña dimensión, se espera generar conectividad de fauna local hacia los cerros de Escazú. Aves, ardillas, murciélagos e incluso otros animales como osos perezosos podrían beneficiarse.

Un árbol es vida. Costa Rica ofrece lugares con asombrosos escenarios. Deléitese con la armonía que nos regala la naturaleza. Camine, respire y simplemente esté. Ya pronto lo podrá hacer en Santa Ana Country Club.